Joaquín Olivera.

Joaquín Olivera egresó de Talleres Don Bosco en 2013, de la orientación en Mecánica Industrial. Hoy combina la estabilidad de trabajar en UTE con la conducción de su propio emprendimiento, INNOVAMETAL, dedicado a tornería y metalúrgica. Su historia es la de alguien que se propuso dos objetivos, tener un trabajo estable y un proyecto propio, y hoy los sostiene a la vez.
¿Qué recuerdos se te vienen primero cuando pensás en Talleres Don Bosco?
Recuerdos de felicidad. Son momentos que son difíciles de volver a experimentar porque fueron únicos, intensos para mí: la adaptación, el estudio, el trabajo, y todo lo que el Bosco nos ofrecía en el día a día.
¿Qué fue lo que más te apasionó aprender?
Claramente fue tornería. La parte de taller era lo que más deseaba que llegara para poder ir a clases.
¿Qué herramientas concretas te llevaste de TDB al mundo laboral?
Algo poco visible quizás, pero fundamental: la convivencia, el buen relacionamiento. Al vivir ahí con mucha gente de diferentes lugares, uno aprende a relacionarse mejor, y eso lo terminás trasladando al ámbito laboral.
¿Cómo fue creciendo tu camino profesional desde que egresaste?
Pasé por varios lugares, siempre con el objetivo de concursar y trabajar en UTE, y de tener mi propio emprendimiento. Hoy en día, ambos son una realidad. En todos los lugares por los que pasé encontré pilares fundamentales y necesarios para lo que hoy soy.
¿Qué significa para vos tener un oficio hoy?
Es una de las mayores satisfacciones. No hay día que no agradezca a mis viejos por todo el esfuerzo que hicieron para que hoy tenga este oficio. Tanto en lo profesional como en lo personal, el oficio ha sido parte de lo que hoy soy.
¿Qué consejo le darías a un estudiante que recién empieza?
Lo fundamental es estar decidido a lograr lo que uno se propone, y aprovechar las oportunidades, sean cuales sean: desde lo más básico, estar abierto a aprender, hasta lo más remoto que pueda existir. Aprovechar absolutamente todo.
Respaldarse en personas que sean motor para cuando uno se desvía o siente que no puede: ellos son quienes te van a llevar de la mano. En mi caso, mi pilar fundamental siempre fue la familia, que nunca me dejó sin un consejo, una ayuda, incluso mano de obra cuando estoy de madrugada trabajando sin descanso. Ese tipo de personas es el que nos ayuda a crecer y nos enseña a valorar.
Y sobre todo: nada llega solo. Si no hacemos, nada nos llega. El esfuerzo (o mejor dicho, el sobresfuerzo) va a ser constante para lograr nuestros objetivos, pero hay que tener fe en que todo llega.
