«Electrificar el futuro»: Talleres Don Bosco instaló la conversación que Uruguay necesita tener
El conversatorio reunió a la industria, el sector público y la educación para debatir el futuro del trabajo técnico en el país. Lo que quedó sobre la mesa.
El 10 de junio no fue un evento más en el calendario institucional de Talleres Don Bosco. Fue la materialización de una convicción: que la formación técnica no reacciona a los cambios, los anticipa.
El conversatorio «Electrificar el futuro: energía, industria y talento técnico para el Uruguay que viene» reunió a representantes del MIEM, INEFOP, UTEC, la Cámara de Industrias del Uruguay, ABB, Cutcsa y Andritz junto a docentes, estudiantes y egresados de la institución. Durante casi dos horas, el intercambio fue honesto, concreto y orientado a resultados.
Lo que el sector productivo está diciendo
Uruguay tiene cerca del 99% de su generación eléctrica proveniente de fuentes renovables. Ese logro es real. Pero la pregunta que el conversatorio puso sobre la mesa fue más difícil: ¿estamos formando a las personas con las capacidades que esa nueva realidad necesita?
La respuesta corta es que hay una brecha. Y cerrarla requiere que educación, empresas y Estado trabajen juntos con más agilidad que nunca.
Desde ABB, Agustín Labandera fue directo: el mercado ya no busca al electricista tradicional. Busca técnicos que combinen conocimiento eléctrico con manejo de software, configuración de sistemas y comprensión de redes. La movilidad eléctrica lo ilustra con claridad: instalar un cargador hoy no es solo trabajo de manos, es también trabajo de pantalla.
La Cámara de Industrias del Uruguay planteó que los currículos de formación técnica deben actualizarse de forma continua, que las pasantías en fábricas reales son indispensables y que el técnico del futuro necesita habilidades híbridas: liderazgo, análisis de datos, idiomas. No solo conocimiento técnico puro.
Andritz sumó otro dato revelador: hoy un técnico con buena formación de base y herramientas de análisis de datos puede acceder a roles que antes estaban reservados exclusivamente para ingenieros.
Lo que Uruguay ya tiene y lo que falta
La ingeniera Ariana Spinelli, del MIEM, contextualizó el momento: Uruguay trabaja en su política energética al 2050 y el desafío central es la descarbonización del transporte y la industria. Eso significa más demanda de técnicos calificados, no menos.
UTEC presentó la experiencia del centro CEFOMER como modelo de lo que es posible cuando la academia, la empresa y el Estado se articulan con rapidez. Y señaló una brecha concreta que empresas como TEYMA ya están viviendo: en el interior del país, la dificultad no es conseguir ingenieros ni mano de obra no especializada. Es encontrar técnicos con conocimientos eléctricos básicos dispuestos a trabajar en el territorio. Esa es la brecha concreta.
Cutcsa mostró con su proceso de electrificación de flota que la transformación no es futura: ya está sucediendo en las calles de Montevideo.
Lo que Talleres Don Bosco asume
El director P. Sebastián Ferreyra lo dijo con claridad al abrir el encuentro: «Electrificar el futuro no es solamente instalar nuevas tecnologías. Es formar personas capaces de comprenderlas, de desarrollarlas y de ponerlas al servicio del bien común.»
Con más de 130 años de historia, Talleres Don Bosco no salió de este conversatorio con certezas cómodas. Salió con insumos concretos para seguir actualizando su propuesta formativa, con vínculos reforzados con el sector productivo y con la convicción renovada de que su rol no es solo responder a lo que el mercado pide hoy, sino anticipar lo que el país va a necesitar mañana.
Este conversatorio fue el primero. No el último.
«La transición energética no es solo tecnológica: es educativa, laboral y social. Y se construye en conjunto.»

